¿Cuándo se me considera Residente Fiscal en España?

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A menudo los clientes nos dicen “yo no soy residente fiscal en ningún sitio”. Craso error pensar que no se es residente fiscal, pues cuando menos lo esperemos la Agencia Tributaria Española, o la de cualquier otro país puede reclamarnos los impuestos como residente, y teniendo en cuenta que lo habitual es una prescripción a 4 años, que a alguien le reclamen sus declaraciones de los últimos 4 años por toda su renta mundial puede suponer una cantidad importante de dinero, más los intereses e incluso sanciones por ocultar información.

¿Cuándo considera España que una persona física es residente fiscal en nuestro país? La respuesta en algunos casos puede complicarse, pero vamos a tratar de arrojar luz a esta pregunta. Los criterios son básicamente tres:

  • Permanencia.
  • Vínculos Económicos.
  • Vínculos Personales.

En primer lugar la permanencia durante más de 183 días del año natural en territorio español, teniendo en cuenta que para determinar este periodo no se computan las “ausencias esporádicas” (como las vacaciones), salvo que el contribuyente acredite su residencia fiscal en otro país. Además, si alguien reside en algún territorio considerado “paraíso fiscal” por España, entonces la administración tributaria podrá exigir que se pruebe la permanencia en dicho territorio durante esos mismos 183 días del año natural.

En segundo lugar nos referimos a los vínculos económicos, que para España viene a ser aquel territorio en el que la persona tiene el núcleo principal o la base de sus actividades o intereses económicos, ya sea de forma directa o indirecta. Esto puede ser un arma de doble filo, pero viene interpretándose cómo el lugar desde el que se generan al menos el 51% de los ingresos, o incluso el lugar desde el que diriges tus negocios, aunque ninguna de tus empresas esté situada en ese país. Se habla en ocasiones incluso del lugar desde el que se toman decisiones económicas, financieras o empresariales.

Por último tenemos los vínculos personales, que vienen a significar lo siguiente: si tu cónyuge (del que no estás separado legalmente) y tus hijos menores de edad, dependiendo todos ellos económicamente de ti, tienen su residencia habitual en territorio español, entonces se te considerará a ti también residente fiscal en España, salvo prueba en contrario.

Todo esto quiere decir que, en los dos primeros casos no existe prueba en contrario, es decir, si estás en España más de 183 días o bien, si tienes la base de tus intereses económicos en España, entonces serás considerado residente fiscal en España, salvo claro, que puedas presentar un “certificado de residencia fiscal” de otro país, en cuyo caso quedará probado que no eres residente fiscal en territorio español. Notemos que decimos “o” y no “y”, es decir, basta con cumplir cualquiera de estos requisitos, no es necesario cumplir ambos al mismo tiempo para que Hacienda nos considere residentes fiscales.

En cuanto al cumplimiento del tercer requisito, si tu cónyuge e hijos viven en España y, por ejemplo, tus hijos van a un colegio en la Costa del Sol, entonces Hacienda te considerará residente fiscal, será una presunción automática que sí puede ser anulada demostrando que, a pesar de vivir ellos aquí, tú resides en otro país y viajas para verlos de vez en cuando.

Una vez que se es residente fiscal en España es importante saber que si el contribuyente se traslada a vivir a un paraíso fiscal, entonces podrá ser considerado residente fiscal en España durante el año del cambio y los siguientes cuatro ejercicios, de esta forma seguiría vinculado por razones fiscales a España, con sus consiguientes obligaciones. Esta norma es eludible yendo a vivir durante un año a algún territorio con el que España tenga firmado un convenio de doble imposición, es decir, yendo a vivir a un país no considerado paraíso fiscal por España y trasladarse al siguiente al país que se desee, pues el primer año habrá servido para la desvinculación fiscal de territorio español.

¿Cómo se resuelven los conflictos de residencia fiscal? En ocasiones es realmente difícil demostrar la residencia fiscal en un Estado u otro, de hecho, si el pastel es suculento ambos países pueden considerarte residente fiscal. En estos casos, para evitar la doble tributación existen mecanismos de resolución de conflictos, que pasan siempre por la existencia de convenio entre los Estados. Normalmente se aplicarán las siguientes reglas para determinar la residencia entre dos países, con el siguiente orden:

  1. Será residente del Estado donde tenga una vivienda permanente[1] a su disposición. A falta de vivienda permanente o para el caso de tener vivienda en ambos países:
  2. Donde tenga relaciones personales y económicas más estrechas. Por ejemplo, el colegio de los niños, el club de golf, el gimnasio o la Iglesia que frecuentas.
  3. En defecto de los anteriores, donde viva habitualmente, aunque no se alcancen los 183 días del año natural.
  4. En cuarto puesto para dirimir la residencia está la Si no se puede determinar por ninguno de los puntos anteriores será residente de aquel país del que sea nacional. Pero ¿y si de los países en discordia no es ninguno el de su nacionalidad? Entonces iremos al quinto punto.
  5. Finalmente se determinará por mutuo acuerdo entre los Estados.

Como se puede observar en ocasiones la determinación de la residencia fiscal se puede enrarecer hasta niveles insospechados, para ello es importante haber hecho una buena planificación fiscal, pues las obligaciones que genera el ser residente fiscal en un país suelen ser muchas, la mayoría obligan a tributar por toda tu renta mundial. Incluso algunos países sabemos que ni siquiera emiten certificados de residencia fiscal que la Agencia Tributaria pueda aceptar como válidos ¿qué hacemos cuando un país no emite certificado de residencia fiscal? En estos casos, ya dio solución la Dirección General de Tributos al responder a una consulta, la número 0665-13, indicando que entonces Hacienda podrá aceptar las pruebas que demuestren la residencia fiscal en otro país, aunque sea sin certificado. Sin embargo debemos decir que, en la práctica, Hacienda adopta la postura que puede interesarle, denegando la validez de pruebas o simplemente no aceptando las mismas como válidas.

Los medios de prueba que no suelen fallar es el inscribirse en la embajada correspondiente y aportar el pasaporte en el que se demuestran las entradas y salidas del país, pero cada caso es particular y debe considerarse como único.

Por último, reseñar que el permiso de residencia no es lo mismo que la residencia fiscal.

Es evidente que toda esta legislación puede tener distintos puntos de vista y sobre todo distintas aplicaciones. Lo que es fundamental es planificar fiscalmente los movimientos cuando se trata de pagar impuestos en un país o en otro. Para ello, contacte siempre con profesionales.

[1] Hacienda considera vivienda permanente en la práctica, aquella que puedes habitar en cualquier momento, es decir, aquella que tienes preparada para ocupar sin previa preparación. Tienes sábanas, toallas, utensilios de cocina, electrodomésticos, etc.

Jesús R. Ballesteros

Jesús es Economista y Abogado, estudió la licenciatura de Economía en la Universidad de Navarra, es Máster en Tributación por Garrigues, donde comenzó a trabajar en la oficina de Granada, pasó por otros dos despachos multinacionales de reconocido prestigio mientras estudiaba Derecho en Madrid, hasta que finalmente constituyó Ruiz Ballesteros Abogados y Asesores Fiscales a principios de 2006. Jesús es colaborador habitual de medios de comunicación cuando tratan temas empresariales, fiscales y jurídicos, como Radio Intereconomía en el programa “Foro Fiscal”, Cadena Ser y Ondacero. Doctorando en la Universidad de Granada con una Tesina titulada “Intercambio internacional de información tributaria y Paraísos Fiscales”, que defendió ante el tribunal correspondiente obteniendo el DEA en Derecho Financiero y Tributario con Sobresaliente. El título de su Tesina deja claro que ha profundizado como pocos en este ámbito del derecho, lo que le facilita el trabajo actual en fiscalidad internacional. Autor del libro “Cómo rentabilizar tu declaración de la renta” e ideólogo y desarrollador de la primera aplicación jurídica en España dedicada a la descarga de modelos de documentos legales, Paxtum. Profesor-Colaborador del Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE), para las materias de Derecho Mercantil y Derecho Financiero-Tributario, siendo así co-autor de los libros teóricos de ambas áreas y del libro de “casos prácticos” de Derecho Financiero-Tributario. Experto en el sistema tributario español, fiscalidad internacional y derecho societario-mercantil, habla inglés y es el Director de nuestra empresa, Ruiz Ballesteros Abogados y Asesores Fiscales.

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