El riesgo de salir a bolsa

el riesgo de salir a bolsa

A menudo se asocia el “salir a bolsa” con la buena marcha de la empresa, así como que se asocia el ser una “empresa solvente” con el cotizar en bolsa y mucho más si estás en el IBEX 35.

Vamos a comentar aquí algunas de las mentiras de las salidas a bolsa, aún a riesgo de tirar por tierra algunos mitos.

En primer lugar indicar que cuando una empresa sale a bolsa normalmente lo hace mediante una “ampliación de capital”, es decir, que le dice al “Mercado”: “¡Señores! Necesito dinero para crecer y quiero que entre todos ustedes lo pongan”. Esto es claramente una llamada de atención en la que se pide liquidez, por lo que ya empezamos mal.

Cuando se pide al mercado que acudan a tu ampliación de capital es porque tú no tienes dinero suficiente como para cubrir tus necesidades o porque quieres dinero para crecer… y va la gente y te lo da. Cualquiera de las dos opciones es arriesgada.

Si no tengo dinero para cubrir mis necesidades entonces estamos fatal y si quiero dinero para crecer entonces prepararos porque a veces no es bueno acelerar tanto el crecimiento ni presionar mucho para entrar en algunos negocios a toda costa.

Cuando inyectamos dinero en una sociedad cotizante es para aumentar su negocio, expandirlo por el extranjero o mejorarlo, y todo ello conlleva un aumento de gastos. Por tanto, ¡cuidado con las empresas que hacen ampliaciones de capital a toda costa!

Es decir, si una empresa decide salir a bolsa tras muchos años de buena gestión y beneficios pueden ocurrir varias cosas: una es que todo salga bien y la empresa siga creciendo con normalidad; otra es que la cosa salga regular porque simplemente apenas se han hecho inversiones correctas o porque la ampliación de capital era para afianzar la estabilidad y liquidez de la empresa; la tercera y quizás la peor es que la cosa salga mal.

¿Por qué esto de que ¨salga mal¨? El asunto es el siguiente: en todos los casos cuando las empresas salen a bolsa los socios que constituyeron la sociedad reducen su porcentaje de participación, esto es algo inherente a la salida a bolsa, por lo que su capacidad de dirección, gestión y liderazgo puede verse mermada con la entrada de nuevos accionistas poderosos. Si los fundadores reducen su participación por debajo del 50%, salvo pactos entre socios muy bien amarrados, van a perder su total control sobre la empresa, y cuando ese porcentaje se reduce mucho, entonces tenemos empresas como las del IBEX 35, en las que la mayoría están formadas por miles de accionistas y el mayoritario puede que, con suerte, tenga un 2% de la compañía.

En los casos en que la sociedad ya es tan grande que el mayor accionista tiene un porcentaje ínfimo suelen darse los grandes consejos de administración, y cómo estos señores (los que forman estos consejos) no han sido los que constituyeron la empresa, pues su amor por ella digamos que no es del todo real, lo que en ocasiones (en las que menos ciertamente) desemboca en sueldos estratosféricos a todos los miembros del consejo y más desmesurado aún al Presidente de la compañía. Digamos que los que tienen sueldos excesivos son aquellos que están por encima del Director de Recursos Humanos, al resto los controlan y aprietan sus sueldos al máximo.

Además de lo anterior recordad que las empresas siempre necesitan ir generando nuevos ingresos, obteniendo nuevos proyectos y consolidando los anteriores. Es decir, siempre deben ir creciendo pues con las ampliaciones de capital han generado nuevas obligaciones de pago y han entrado en nuevos mercados a los que ahora tienen que surtir de empleados y consejeros.

Por tanto, si al crecimiento desmedido y sin control sumamos los grandes sueldos de los consejeros tendremos una empresa que difícilmente podrá mantener su estructura, especialmente en algunos sectores como los de obras y construcciones, que siempre requieren de nuevas contrataciones para mantener la estructura creada.

En resumen, hay que ser cautos cuando decidimos entrar en ampliaciones de capital, tanto si eres inversor como si eres empresa, pues nunca debemos perder el control y además hay que tener siempre el objetivo a la vista, para no desviarnos del mismo.

Recuerda que si quieres saber más siempre puedes acudir a Ruiz Ballesteros.

Jesús R. Ballesteros

Jesús es Economista y Abogado, estudió la licenciatura de Economía en la Universidad de Navarra, es Máster en Tributación por Garrigues, donde comenzó a trabajar en la oficina de Granada, pasó por otros dos despachos multinacionales de reconocido prestigio mientras estudiaba Derecho en Madrid, hasta que finalmente constituyó Ruiz Ballesteros Abogados y Asesores Fiscales a principios de 2006. Jesús es colaborador habitual de medios de comunicación cuando tratan temas empresariales, fiscales y jurídicos, como Radio Intereconomía en el programa “Foro Fiscal”, Cadena Ser y Ondacero. Doctorando en la Universidad de Granada con una Tesina titulada “Intercambio internacional de información tributaria y Paraísos Fiscales”, que defendió ante el tribunal correspondiente obteniendo el DEA en Derecho Financiero y Tributario con Sobresaliente. El título de su Tesina deja claro que ha profundizado como pocos en este ámbito del derecho, lo que le facilita el trabajo actual en fiscalidad internacional. Autor del libro “Cómo rentabilizar tu declaración de la renta” e ideólogo y desarrollador de la primera aplicación jurídica en España dedicada a la descarga de modelos de documentos legales, Paxtum. Profesor-Colaborador del Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE), para las materias de Derecho Mercantil y Derecho Financiero-Tributario, siendo así co-autor de los libros teóricos de ambas áreas y del libro de “casos prácticos” de Derecho Financiero-Tributario. Experto en el sistema tributario español, fiscalidad internacional y derecho societario-mercantil, habla inglés y es el Director de nuestra empresa, Ruiz Ballesteros Abogados y Asesores Fiscales.

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