Tributación de la indemnización por despido cuando se percibe de manera fraccionada en el tiempo.

A este respecto se pronuncia la Dirección General de Tributos en respuesta a una consulta vinculante, la número V2209-20, de 30 de junio de 2020. Señalemos las cuestiones más importantes:

El artículo 7 e) de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas dispone que no se sujetan a tributación en renta:

“e) Las indemnizaciones por despido o cese del trabajador, en la cuantía establecida con carácter obligatorio en el Estatuto de los Trabajadores, en su normativa de desarrollo o, en su caso, en la normativa reguladora de la ejecución de sentencias, sin que pueda considerarse como tal la establecida en virtud de convenio, pacto o contrato.

Sin perjuicio de lo dispuesto en el párrafo anterior, en los supuestos de despidos colectivos realizados de conformidad con lo dispuesto en el artículo 51 del Estatuto de los Trabajadores, o producidos por las causas previstas en la letra c) del artículo 52 del citado Estatuto, siempre que, en ambos casos, se deban a causas económicas, técnicas, organizativas, de producción o por fuerza mayor, quedará exenta la parte de indemnización percibida que no supere los límites establecidos con carácter obligatorio en el mencionado Estatuto para el despido improcedente. El importe de la indemnización exenta a que se refiere esta letra tendrá como límite la cantidad de 180.000 euros.”

Del extracto anterior se concluye que los primeros 180.000 euros percibidos en concepto de indemnización están exentos de tributar en el IRPF, siempre y cuando se trate de despido improcedente, por tanto, debe mediar resolución judicial que declare ese despido como improcedente, no basta con el acuerdo entre las partes.

Por lo que respecta al exceso, aquel importe por encima de 180.000 euros, que se pudiese cobrar en concepto de indemnización, dicha cantidad estaría sujeta y no exenta de tributación en el IRPF, calificándose como rendimiento del trabajo (y sujeto a retención), pero con un segundo beneficio muy interesante, podríamos aplicar sobre dicho exceso una reducción del 30%, prevista en el artículo 18.2 de la Ley de IRPF, que viene a disponer lo siguiente:

“Tratándose de rendimientos derivados de la extinción de una relación laboral, común o especial, se considerará como período de generación el número de años de servicio del trabajador. En caso de que estos rendimientos se cobren de forma fraccionada, el cómputo del período de generación deberá tener en cuenta el número de años de fraccionamiento, en los términos que reglamentariamente se establezcan. Estos rendimientos no se tendrán en cuenta a efectos de lo establecido en el párrafo siguiente.

No obstante, esta reducción no resultará de aplicación a los rendimientos que tengan un período de generación superior a dos años cuando, en el plazo de los cinco períodos impositivos anteriores a aquél en el que resulten exigibles, el contribuyente hubiera obtenido otros rendimientos con período de generación superior a dos años, a los que hubiera aplicado la reducción prevista en este apartado.

La cuantía del rendimiento íntegro a que se refiere este apartado sobre la que se aplicará la citada reducción no podrá superar el importe de 300.000 euros anuales.

Sin perjuicio del límite previsto en el párrafo anterior, en el caso de rendimientos del trabajo cuya cuantía esté comprendida entre 700.000,01 euros y 1.000.000 de euros y deriven de la extinción de la relación laboral, común o especial, o de la relación mercantil a que se refiere el artículo 17.2 e) de esta Ley, o de ambas, la cuantía del rendimiento sobre la que se aplicará la reducción no podrá superar el importe que resulte de minorar 300.000 euros en la diferencia entre la cuantía del rendimiento y 700.000 euros.

Cuando la cuantía de tales rendimientos fuera igual o superior a 1.000.000 de euros, la cuantía de los rendimientos sobre la que se aplicará la reducción del 30 por ciento será cero.

A estos efectos, la cuantía total del rendimiento del trabajo a computar vendrá determinada por la suma aritmética de los rendimientos del trabajo anteriormente indicados procedentes de la propia empresa o de otras empresas del grupo de sociedades en las que concurran las circunstancias previstas en el artículo 42 del Código de Comercio, con independencia del período impositivo al que se impute cada rendimiento.”

De todo esto se extrae como conclusión que, puede ser interesante para el contribuyente cobrar de manera fraccionada la indemnización por despido, de tal forma que no se le produzca un aumento importante en su tipo marginal en el IRPF al acumular en un solo ejercicio fiscal el importe cobrado de la indemnización por la parte que no está exenta de tributación.

Ejemplo:

Relación laboral de 30 años en la empresa, se paga una indemnización de 230.000 euros por despido improcedente para finalizar esa relación laboral y dicho despido se cobrará de forma fraccionada en 5 años.

Para el cálculo del periodo de generación de dichos rendimientos calculamos el cociente entre el número de años trabajados en la empresa y los años en que se fracciona el pago de la indemnización, esto arroja un resultado de 6, importe superior a dos, por lo que se considera como rendimientos obtenidos de manera notoriamente irregular en el tiempo y pudiendo acogerse a la reducción del 30% del artículo 18.2 de la LIRPF.

En el caso que nos ocupa, tenemos que (i) los primeros 180.000 euros están exentos de tributación conforme al artículo 7.e) de la LIRPF, y (ii) los 50.000 euros restantes pueden acogerse a la reducción del 30% y percibirse de forma fraccionada a razón de 10.000 euros anuales.

Resumen
Tributación de la indemnización por despido cuando se percibe de manera fraccionada en el tiempo.
Título del post
Tributación de la indemnización por despido cuando se percibe de manera fraccionada en el tiempo.
Descripción
los primeros 180.000 euros percibidos en concepto de indemnización están exentos de tributar en el IRPF, siempre y cuando se trate de despido improcedente, por tanto, debe mediar resolución judicial que declare ese despido como improcedente, no basta con el acuerdo entre las partes.
Autor
Editor
Ruiz Ballesteros
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