Desde la aparición de herramientas como una herramienta de IA, muchas empresas se han planteado una pregunta: ¿puedo utilizar inteligencia artificial en mi negocio o el AI Act limita su uso?
La respuesta es sencilla: el AI Act no prohíbe utilizar Una herramienta de IA ni otras herramientas de inteligencia artificial de uso general.
El objetivo del Reglamento europeo no es impedir que las empresas utilicen estas tecnologías, sino establecer unas reglas que garanticen un uso seguro, transparente y respetuoso con los derechos de las personas.
La clave no está en si una empresa utiliza inteligencia artificial, sino en para qué la utiliza, qué información introduce en estas herramientas y qué decisiones toma a partir de sus resultados.
¿Está prohibido utilizar una herramienta de IA en una empresa?
No. El AI Act no establece una prohibición general del uso de una herramienta de IA, Copilot u otras herramientas similares. De hecho, muchas empresas ya utilizan sistemas de inteligencia artificial para tareas como:
- redactar borradores de documentos;
- resumir información;
- traducir textos;
- generar ideas o contenidos;
- organizar información;
- automatizar tareas repetitivas.
Estos usos, en principio, suelen presentar un nivel de riesgo reducido, siempre que se realicen respetando otras obligaciones legales aplicables.
Sin embargo, que una herramienta sea fácil de utilizar no significa que pueda emplearse sin ningún tipo de control.
¿Qué riesgos tiene utilizar una herramienta de IA en una empresa?
El principal error de muchas empresas consiste en pensar que, al tratarse de una herramienta tecnológica, su uso no plantea riesgos legales.
Sin embargo, existen varias cuestiones que deben analizarse.
Protección de datos personales
Uno de los principales aspectos que deben revisar las empresas es qué información introducen en las herramientas de inteligencia artificial.
Antes de incorporar datos personales, información confidencial de clientes o documentación interna, es necesario comprobar que dicho uso cumple con la normativa aplicable y que la herramienta ofrece las garantías adecuadas.
Por ejemplo, no debería compartirse con una herramienta de IA información sobre empleados, clientes o contratos sin haber analizado previamente cómo se tratarán esos datos y qué medidas de protección existen.
Confidencialidad y secreto empresarial
La información que se introduce en herramientas de inteligencia artificial puede incluir datos estratégicos de la empresa, documentos internos o información perteneciente a clientes, proveedores u otros terceros.
Por ello, antes de utilizar estas herramientas, es recomendable revisar sus condiciones de uso y establecer normas internas que definan qué información puede compartirse, qué datos deben mantenerse protegidos y qué precauciones deben seguir los empleados.
Propiedad intelectual
También es importante analizar las implicaciones legales de los contenidos generados mediante inteligencia artificial.
Dependiendo del uso que se haga de estos contenidos, pueden surgir cuestiones relacionadas con los derechos de autor, la utilización de materiales protegidos o la necesidad de revisar y validar los resultados antes de utilizarlos.
¿Qué obligaciones establece el AI Act para empresas que utilizan una herramienta de IA?
Depende del uso que haga la empresa. Una empresa que utiliza una herramienta de IA como herramienta de apoyo para redactar documentos internos no se encuentra en la misma situación que una empresa que utiliza inteligencia artificial para seleccionar trabajadores, evaluar clientes o tomar decisiones automatizadas.
En términos generales, las empresas deben:
- utilizar los sistemas de inteligencia artificial de forma responsable;
- garantizar que las personas que los utilizan tienen conocimientos suficientes sobre sus riesgos;
- respetar las obligaciones de transparencia cuando resulten aplicables;
- mantener controles adecuados sobre el uso que realizan de estas herramientas.
¿Tengo que informar a mis clientes si utilizo una herramienta de IA?
No siempre. El AI Act no obliga a comunicar cualquier uso interno de inteligencia artificial.
Por ejemplo, una empresa que utiliza una herramienta de IA para preparar un borrador interno normalmente no tiene que informar de ello a sus clientes por ese único motivo.
Sin embargo, sí pueden existir obligaciones de información cuando una persona interactúa directamente con un sistema de inteligencia artificial, como ocurre con determinados chatbots de atención al cliente.
También existen obligaciones específicas respecto de ciertos contenidos generados o manipulados mediante inteligencia artificial.
Por ello, la obligación de informar dependerá siempre del uso concreto de la herramienta.
¿Puede una empresa utilizar inteligencia artificial para seleccionar trabajadores?
Este es uno de los ámbitos en los que las empresas deben prestar mayor atención.
Las herramientas de inteligencia artificial utilizadas en procesos de selección, evaluación o gestión de empleados pueden estar dentro de la categoría de sistemas de alto riesgo prevista por el AI Act.
Por ello, no es suficiente con implantar una herramienta tecnológica en el departamento de recursos humanos. Antes de utilizarla, la empresa debe analizar:
- qué decisiones puede ayudar a tomar la herramienta;
- qué datos utiliza y cómo se obtienen;
- cómo se revisan sus resultados;
- qué medidas existen para evitar errores, sesgos o posibles discriminaciones.
La inteligencia artificial puede aportar importantes ventajas en la gestión de personas, pero debe utilizarse como una herramienta de apoyo y no como un sustituto del criterio humano en decisiones que pueden afectar a la trayectoria profesional de los trabajadores.
Buenas prácticas para utilizar una herramienta de IA en la empresa
Aunque cada empresa debe adaptar sus medidas a sus circunstancias, existen algunas recomendaciones generales:
Definir una política interna de uso de inteligencia artificial
La empresa debería establecer unas reglas básicas sobre:
- qué herramientas pueden utilizarse;
- qué información puede introducirse;
- qué usos están permitidos;
- quién puede utilizar estas herramientas.
Formar al personal
Los trabajadores deben conocer las posibilidades y limitaciones de la inteligencia artificial. Una herramienta de IA puede generar respuestas incorrectas, interpretar mal la información o producir contenidos que requieren revisión humana.
Revisar los proveedores tecnológicos
Antes de utilizar una herramienta, conviene analizar sus condiciones de uso, garantías de seguridad y tratamiento de la información.
Mantener supervisión humana
Los resultados generados por inteligencia artificial deben revisarse especialmente cuando puedan afectar a clientes, trabajadores u otras personas.
¿Qué debería hacer una empresa antes de utilizar una herramienta de IA?
Antes de incorporar herramientas de inteligencia artificial a la actividad empresarial, resulta recomendable realizar una revisión básica:
- identificar para qué se quiere utilizar la herramienta;
- analizar qué información se introducirá;
- comprobar si existen datos personales o información confidencial;
- revisar las condiciones del proveedor;
- establecer normas internas de utilización.
Realizar esta revisión antes de implantar una herramienta de inteligencia artificial ayuda a la empresa a aprovechar sus beneficios con mayor seguridad y evitar problemas derivados de un uso inadecuado.
Conclusión
El AI Act no prohíbe que las empresas utilicen herramientas de inteligencia artificial. La normativa europea busca precisamente que estas tecnologías puedan utilizarse de forma segura y responsable.
La diferencia estará en cómo se utilice la herramienta: no plantea los mismos riesgos emplearla como apoyo para una tarea interna que utilizarla para tomar decisiones que afecten a personas.
Las empresas que establezcan unas reglas claras de uso, formen a sus empleados y revisen sus herramientas estarán mejor preparadas para aprovechar las oportunidades de la inteligencia artificial dentro del nuevo marco regulatorio.
En nuestro despacho asesoramos a empresas y profesionales en la implantación de herramientas de inteligencia artificial, revisando sus riesgos legales y ayudándoles a establecer políticas de uso adaptadas a sus necesidades.



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